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Hablemos de La Tolerancia

Podríamos definir la tolerancia como la aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa. Es la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona.   La tolerancia es la expresión más clara de respeto por los demás. El respeto es la actitud que brota cuando se tiene conciencia de la dignidad propia y la de los demás,   por esto el respeto surge de la tolerancia.

Ser tolerantes no quiere decir ser indiferentes, más bien es la disposición a soportar aquello que no nos gusta, realmente es la comprensión del valor de la diversidad, de la pluralidad,

Y como llegamos a comprender a los demás?  pues utilizando EL ARTE DE ESCUCHAR Y DIALOGAR.

El arte de escuchar y de dialogar son dos de las funciones más nobles de la inteligencia.  Son cultivadas en el terreno de la confianza, de la empatía y de la libertad.     Donde no hay confianza, cuando los reproches son excesivos y predomina el control social, esas dos preciosas artes de la inteligencia no sobreviven. Las dos artes se complementan; una depende de la otra.  Quien no aprenda a escuchar, jamás sabrá dialogar; quien no aprenda a hablar de si mismo, nunca será un buen oyente.

No existen relaciones perfectas. No existen almas gemelas, que tengan los mismos gustos, pensamientos y opiniones iguales todo el tiempo, a no ser en un guion de cine.  Las decepciones forman parte del menú de las mejores relaciones.  En ese menú, necesitamos de la sazón del silencio para preparar la salsa de la tolerancia.

Sabes cuál es LA ORACION DE LOS SABIOS? El silencio

Para convivir con máquinas no necesitamos del silencio ni de la tolerancia, pero con los seres humanos ellas son fundamentales.  Ambas son frutos nobles del código de la autocrítica, del código de la capacidad de pensar antes de reaccionar.  Preservan la salud psíquica, la conciencia y la tranquilidad.

El silencio y la tolerancia son el vino de los fuertes, la reacción impulsiva es la embriaguez de los débiles.  El silencio y la tolerancia son las armas de quien piensa, la reacción instintiva es el arma de quien no piensa.  Es mucho mejor ser lento en el pensar que rápido en lastimar

Y que sucede cuando no somos tolerantes o no son tolerantes con nosotros?

Creamos odio y  este odio se va transformando en resentimiento, abrimos ventanas enfermas en la memoria que serán utilizadas sin previo aviso en cualquier instante de nuestra vida.  Somos presa del llamado SPA (síndrome del pensamiento acelerado).

Sin tolerancia, nos vence el miedo a quienes no son  o piensan como nosotros.  Nos gana el deseo de controlarlos, imponiendo nuestras opiniones o estilos.  Percibimos las diferencias como peligros  y no como  oportunidades.  Cada persona o grupo diferente de la mayoría temerá exponer sus peculiaridades de expresión, de pensamiento, de creencia.     Las personas se sentirán amenazadas, espiadas, vigiladas, excluidas. 

Así, perdemos libertad, seguridad, tranquilidad, confianza.  Cuando el otro se vuelve enemigo, se busca el pretexto para exterminarlo.  Muchas personas han muerto a causa de la intolerancia.

Será que la tolerancia es una rara virtud?

Pues si es rara, es rara porque es muy difícil de cultivar, es rara porque no es común y necesitamos entrenarnos en ella.   Recuerdo un momento en el que estaba con mis dos hijos  (tengo uno de 4 anos y uno de trece) y el chiquito metió un gancho en el abanico de pie esto hizo un ruido inmenso y se desarmo parte del mismo esparciéndose por todos lados, en ese momento me llene de ira y miedo porque temía que le pasara algo, pero hice la oración de los sabios, recuerdas?  Lo abrace,   le dije lo peligroso que eso podía ser y el dolor que me causaba pensar que le pudiera  pasar algo malo, mi hijo más grande me miraba asombrado y me decía: no lo puedo creer mama vi como tu cara se transformo,  en un momento pensé que le ibas a pegar y al instante estabas abrazándolo y hablando de lo más tranquila con él. 

Ese segundo de silencio me sirvió para comprender que él es un niño y como tal tiene derecho a experimentar y como madre mi deber es enseñarle lo que está bien o lo que puede hacerle daño fue una maravillosa oportunidad de aprendizaje para ambos.  Aprendemos a ser tolerantes en el curso de nuestras vidas.  El entrenamiento comienza desde niños.  La tolerancia hay que practicarla cada día igual que el alpinista entrena escalando muros cada vez más elevados.

Y que tenemos que vencer?     El miedo

Cuando las personas no se sienten seguras desconfían de lo que los rodea.  Y en vez de construir puentes construyen muros para alejar lo que les suena extraño.  Para vencer el miedo es necesario conocerse a sí mismo.   Es como un árbol bien plantado y flexible que se mantiene en su centro durante el huracán.    Ser tolerantes es ser como un árbol con una raíz muy firme.

Hay que tolerar todo?

Una cosa es tolerar las diferencias y diversidades legítimas de los seres humanos (creencias, ideas, apariencia, expresiones, preferencias, gustos), y otras tolerar  aquello que atenta contra el interés general.  Aquello que fomenta el odio, la violencia, las violaciones a los derechos humanos (racismo, xenofobia, discriminación, delincuencia) no es tolerable.  Eso hay que denunciarlo y combatirlo por vías legítimas.   Siendo tolerantes ganamos la paz,  créanme no es exageración decirlo.  Ha habido muchas guerras por intolerancia, aun hoy.
 Empecemos a ser tolerantes con los más próximos, con nuestros padres,  con nuestros hijos, con nuestros esposos o esposas Luego como el alpinista sigamos con nuestro prójimo

Basta con la tolerancia?

La tolerancia es un escalón, es un magnifico principio de apertura.  Requiere esfuerzos adicionales para evitar la injusta desigualdad entre los seres humanos.  Llevada a plenitud, es una verdadera aventura espiritual.   Nos convierte en seres pacíficos y nos regala el don de la comunión con el  género humano.